Lluvia. Dolor. No tengo palabras para expresar todos los sentimientos que recorren mi cuerpo de arriba abajo y me hacen temblar.
Frío. Soledad. La gélida brisa acaricia mi tez y envuelve mi cuerpo. Tirito, me siento sola. Me rodeo el cuerpo con mis propios brazos en un intento de sentirte aquí, pero no.
Debilidad. Soy débil, débil ante ti. Me haces perder la calma, me haces enloquecer.
Añoranza. Mentiría si te dijera que alguna vez dejé de extrañarte.
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miércoles, 23 de octubre de 2013
jueves, 17 de octubre de 2013
Vivir entre tinieblas y fantasmas del pasado.
El poco sentido de mi realidad; segundos, minutos, horas y días que pasan sin mucho sentido.
Levantarme cada amanecer, no verle el sentido a abrir los ojos y seguir adelante con todo este sinsentido.
Quiero sonreír, quiero volver a sonreír, quiero volver a tener un motivo para hacerlo. Pero, ¿cómo?, ¿qué hago?; no consigo encontrar respuesta.
Ni siquiera me gusto a mi misma, no quiero ser todo lo que hoy soy, no quiero la realidad que hoy en día vivo.
Hace tan sólo unos meses no diría todo esto, hace tan sólo unos meses amaba mi vida y era feliz, tenía un motivo para despertar cada mañana con una sonrisa en la cara. Nada importaba, todo era fantástico; mi vida, perfecta.
Realmente echo de menos esos días de luz y calidez, esos días despreocupados, agradables, únicos; aquellos días en los que pensaba que dormir era una pérdida de tiempo comparado a mi perfecta realidad.
Ahora, me sumerjo en las sombras de nuevo, esperando a ver si se cuela un rayo de Sol que me ilumine. Recuerdo esos días felices que tanto añoro y se me desbordan de los ojos y precipitan por mi barbilla.
Quiero volver a tener una razón para vivir...mientras tanto, simplemente existo.
lunes, 14 de octubre de 2013
La llegada del invierno.
Un verano oscuro, gélido. Nada podía consolar mi corazón. Las lágrimas brotaban de mis ojos, en ellas se veía reflejada mi alma rota. Jamás comprendí el por qué de muchas cosas, jamás pude aceptar tu salida de mi vida.
Algo que jamás debió suceder, algo que jamás debió comenzar, en ese día de invierno. Cada día a tu lado me envenenabas más, cada día, mi vida dependía más de ti. Todo mi mundo eras tú, eras el motivo de mis sonrisas, de mis lágrimas y de mi más pura existencia.
Creí que por fin podía ser feliz, creí que por fin podía sentir el amor, ese amor que yo irradiaba por ti, algo que jamás hice por nada ni nadie. Lo hice, se sintió tan intenso como si de mil puñaladas en el corazón se tratase.
En ese momento me di cuenta de que estaba perdida, y de que probablemente, saldría malherida. No hice caso a mi mente, seguí guiándome por mi insensato y enamorado corazón. Cada día que pasaba, cada mirada, cada palabra, cada beso, cada caricia, cada vez que me hacías el amor; cada una de esas veces me condenabas a la debilidad y al dolor una vez más.
Hasta que llegó el fatídico día en el que pateaste mi corazón y flagelaste mi alma como nunca antes nadie lo había hecho.
Hoy en día, aún alzo la mirada empapada en recuerdos que trae consigo la llegada del invierno.
Algo que jamás debió suceder, algo que jamás debió comenzar, en ese día de invierno. Cada día a tu lado me envenenabas más, cada día, mi vida dependía más de ti. Todo mi mundo eras tú, eras el motivo de mis sonrisas, de mis lágrimas y de mi más pura existencia.
Creí que por fin podía ser feliz, creí que por fin podía sentir el amor, ese amor que yo irradiaba por ti, algo que jamás hice por nada ni nadie. Lo hice, se sintió tan intenso como si de mil puñaladas en el corazón se tratase.
En ese momento me di cuenta de que estaba perdida, y de que probablemente, saldría malherida. No hice caso a mi mente, seguí guiándome por mi insensato y enamorado corazón. Cada día que pasaba, cada mirada, cada palabra, cada beso, cada caricia, cada vez que me hacías el amor; cada una de esas veces me condenabas a la debilidad y al dolor una vez más.
Hasta que llegó el fatídico día en el que pateaste mi corazón y flagelaste mi alma como nunca antes nadie lo había hecho.
Hoy en día, aún alzo la mirada empapada en recuerdos que trae consigo la llegada del invierno.
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