Entradas populares
-
Ojos ámbar, melena dorada. Su pelaje reflejaba el intenso sol de la tarde, desprendiendo destellos áureos. Lo encontré cabizbajo, mas con...
-
Un verano oscuro, gélido. Nada podía consolar mi corazón. Las lágrimas brotaban de mis ojos, en ellas se veía reflejada mi alma rota. Jamás...
-
Ahora ya, no queda nada. Ahora que el puñal atravesó más allá de mi corazón y llegó a mi alma. No sé como arrancarlo. No sé en que fallé. No...
-
El poco sentido de mi realidad; segundos, minutos, horas y días que pasan sin mucho sentido. Levantarme cada amanecer, no verle el sentid...
-
Aún lo recuerdo como si fuera ayer... Yo caminaba tranquila y sonriente, mientras llegaba a mi destino. Te cruzaste en mi camino y te qued...
miércoles, 6 de mayo de 2015
El león.
Ojos ámbar, melena dorada. Su pelaje reflejaba el intenso sol de la tarde, desprendiendo destellos áureos. Lo encontré cabizbajo, mas conforme sentía mis pasos dirigiéndose hacia él, levantó la cabeza y me miró fijamente. Aquel hermoso león me atravesaba el alma con su mirada enigmática. Sus ojos del color del ámbar parecían sugerir que me adentrase con él en un nuevo mundo apartado de todo lo que había conocido hasta ahora.
Tenía miedo, no puedo negarlo, tengo mucho miedo. Era un imponente león, aunque hermoso, pero su naturaleza podría acabar traicionándome. Mas, este ser tenía algo distinto y característico que me hizo continuar hacia delante. Me sentía segura bajo su protección, y su pelaje rozando mi pálida tez atravesó por completo mi alma, fue un dolor dulce y agradable, un dolor que aún se perpetúa cada vez que acaricio su melena o sus ojos se clavan en los míos deseosos de devorarme por completo.
jueves, 20 de noviembre de 2014
El vacío de la soledad.
Miro hacia atrás y ahí me veo, enamorada como una idiota, siendo abrazada, sintiendo el calor del amor, acariciando un rostro cuyos hermosos ojos me miran brillantes, ilusionados, fascinados. Inevitablemente se me dibuja una tonta sonrisa en la cara mientras le devuelvo esa mirada apasionada.
Recuerdos que torturan una vez más. La ilusión de una primera vez. El vacío, falsamente, pero llenado.
La gélida brisa que cada mañana juega con mi pelo me recuerda a aquellos dedos que jugueteaban con mis mechones en cada alba. El viento que acaricia mi cuerpo y abrasa su frialdad, me recuerda a aquel aliento recorriendo cada rincón de mi cuerpo.
Ahora me miro, aquí estoy: o estoy mejor que bien, o tengo dentro mil infiernos. ¿Cuándo será el momento de que alguien vuelva a abrasar mi frialdad? ¿Cuándo será el momento de volver a amar?..
Recuerdos que torturan una vez más. La ilusión de una primera vez. El vacío, falsamente, pero llenado.
La gélida brisa que cada mañana juega con mi pelo me recuerda a aquellos dedos que jugueteaban con mis mechones en cada alba. El viento que acaricia mi cuerpo y abrasa su frialdad, me recuerda a aquel aliento recorriendo cada rincón de mi cuerpo.
Ahora me miro, aquí estoy: o estoy mejor que bien, o tengo dentro mil infiernos. ¿Cuándo será el momento de que alguien vuelva a abrasar mi frialdad? ¿Cuándo será el momento de volver a amar?..
miércoles, 18 de junio de 2014
Una segunda vez, herida más profunda.
Ahora ya, no queda nada. Ahora que el puñal atravesó más allá de mi corazón y llegó a mi alma. No sé como arrancarlo. No sé en que fallé. No sé por qué fui ciega. No sé por que volviste. No sé nada.
Siento dolor. Siento ira. Siento desesperanza. Siento tristeza. Siento soledad. Siento amor. Siento desilusión. Siento todo eso y a la vez no siento nada. Irónico, ¿eh? Todos esos sentimientos negativos recorren mi ser y me destruyen. Y tú pensarás: ¿negativos? puedo leer "amor". Sí, el amor, dime, ¿cuánto dura el amor, y cuánto dura y duele la cicatriz que deja? Amar es algo negativo, porque siempre alguien resulta herido. Me gustaría ser de piedra, me gustaría no sentir, aunque eso significase no sentir nada bueno tampoco. No podría conocer lo malo. Soy demasiado débil. Me he dado cuenta de lo poco que aprecio esta vida, y de lo mucho que me gustaría no vivir en este mundo.
Me doy cuenta, poco a poco, de que esta vida no me sonreirá siempre. Me doy cuenta, poco a poco, de que probablemente era más feliz cuando no te conocía. Ojalá pudiera dormir durante varios años, y que el tiempo pasase, las cosas cambiasen, mi dolor se esfumase. Ojalá pudiera olvidar lo que quisiera, en cualquier momento. Ojalá encuentre pronto un camino por el que no recordar (olvidar será imposible) el dolor.
Segunda vez, segunda puñalada.
No duele menos que la primera. Al contrario.
Siento dolor. Siento ira. Siento desesperanza. Siento tristeza. Siento soledad. Siento amor. Siento desilusión. Siento todo eso y a la vez no siento nada. Irónico, ¿eh? Todos esos sentimientos negativos recorren mi ser y me destruyen. Y tú pensarás: ¿negativos? puedo leer "amor". Sí, el amor, dime, ¿cuánto dura el amor, y cuánto dura y duele la cicatriz que deja? Amar es algo negativo, porque siempre alguien resulta herido. Me gustaría ser de piedra, me gustaría no sentir, aunque eso significase no sentir nada bueno tampoco. No podría conocer lo malo. Soy demasiado débil. Me he dado cuenta de lo poco que aprecio esta vida, y de lo mucho que me gustaría no vivir en este mundo.
Me doy cuenta, poco a poco, de que esta vida no me sonreirá siempre. Me doy cuenta, poco a poco, de que probablemente era más feliz cuando no te conocía. Ojalá pudiera dormir durante varios años, y que el tiempo pasase, las cosas cambiasen, mi dolor se esfumase. Ojalá pudiera olvidar lo que quisiera, en cualquier momento. Ojalá encuentre pronto un camino por el que no recordar (olvidar será imposible) el dolor.
Segunda vez, segunda puñalada.
No duele menos que la primera. Al contrario.
viernes, 14 de marzo de 2014
Desear que el tiempo no pase.
jueves, 20 de febrero de 2014
El día que cambió mi vida por completo.
Aún lo recuerdo como si fuera ayer...
Yo caminaba tranquila y sonriente, mientras llegaba a mi destino. Te cruzaste en mi camino y te quedaste observándome un buen rato, me sonrojé, no sabía por qué me mirabas así.
Seguí avanzando hasta que llegué, y allí te vi, sentado a pocos metros de mi. En cuanto me viste entrar, no apartaste la mirada de mi. Sentí algo raro en mi interior, sentí como si mi vida fuera a cambiar a partir de ese momento.
Tras ese evento, cuando volví a mi casa, encontré un mensaje nuevo acompañado de una petición de amistad. Sin mirar siquiera quien lo mandó, pensé que fuiste tú, no sé por qué. No me equivoqué.
No sé como me encontraste, pero lo hiciste, y ese mensaje tan amable y elaborado me hizo sonreír.
A partir de ahí, me fui enamorando de tus palabras y tu sonrisa, todo tú.
Muchas cosas pasaron, pero jamás olvidaré el día en que sentí tus brazos rodeando mi cuerpo por primera vez, con esa tímida sonrisa en tu rostro; ni el día en el que sentí tus temblorosos labios acariciando los míos; ni siquiera el día en el que me hiciste el amor por primera vez. Tampoco olvidaré jamás cómo un día me partiste el corazón en dos, y durante mucho tiempo renuncié al vivir propiamente dicho, tan sólo existía, era un alma vagante que perdió su sonrisa por varios largos meses. Y ahora, estás otra vez aquí, a mi lado, sonriéndome y mirándome igual que la primera vez. Yo siempre te amé, y aunque tenga miedo, supongo que ahora vuelvo a ser realmente feliz.
Es por ello, que hace justo un año, cambiaste mi vida por completo.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Lluvia de madrugada.
Lluvia. Dolor. No tengo palabras para expresar todos los sentimientos que recorren mi cuerpo de arriba abajo y me hacen temblar.
Frío. Soledad. La gélida brisa acaricia mi tez y envuelve mi cuerpo. Tirito, me siento sola. Me rodeo el cuerpo con mis propios brazos en un intento de sentirte aquí, pero no.
Debilidad. Soy débil, débil ante ti. Me haces perder la calma, me haces enloquecer.
Añoranza. Mentiría si te dijera que alguna vez dejé de extrañarte.
Frío. Soledad. La gélida brisa acaricia mi tez y envuelve mi cuerpo. Tirito, me siento sola. Me rodeo el cuerpo con mis propios brazos en un intento de sentirte aquí, pero no.
Debilidad. Soy débil, débil ante ti. Me haces perder la calma, me haces enloquecer.
Añoranza. Mentiría si te dijera que alguna vez dejé de extrañarte.
jueves, 17 de octubre de 2013
Vivir entre tinieblas y fantasmas del pasado.
El poco sentido de mi realidad; segundos, minutos, horas y días que pasan sin mucho sentido.
Levantarme cada amanecer, no verle el sentido a abrir los ojos y seguir adelante con todo este sinsentido.
Quiero sonreír, quiero volver a sonreír, quiero volver a tener un motivo para hacerlo. Pero, ¿cómo?, ¿qué hago?; no consigo encontrar respuesta.
Ni siquiera me gusto a mi misma, no quiero ser todo lo que hoy soy, no quiero la realidad que hoy en día vivo.
Hace tan sólo unos meses no diría todo esto, hace tan sólo unos meses amaba mi vida y era feliz, tenía un motivo para despertar cada mañana con una sonrisa en la cara. Nada importaba, todo era fantástico; mi vida, perfecta.
Realmente echo de menos esos días de luz y calidez, esos días despreocupados, agradables, únicos; aquellos días en los que pensaba que dormir era una pérdida de tiempo comparado a mi perfecta realidad.
Ahora, me sumerjo en las sombras de nuevo, esperando a ver si se cuela un rayo de Sol que me ilumine. Recuerdo esos días felices que tanto añoro y se me desbordan de los ojos y precipitan por mi barbilla.
Quiero volver a tener una razón para vivir...mientras tanto, simplemente existo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
